La tendencia es injertar en el vivero y Pisté lo hará con 300 mil plantas esta primavera
Técnicos de México vinieron a enseñar al personal del Vivero Pisté como lograr injertos eficaces con cuatro variedades de pistacho, para luego llevar las plantas al campo. Los cuatro especialistas están en San Juan desde hace 15 días y aseguran que logran alta eficacia, con un 97 por ciento de prendimiento.

Pisté va a injertar 300 mil plantas de pistacho esta primavera, y para eso trajo cuatro técnicos mexicanos que trabajan en Fresno, California, y que vienen a enseñar a los trabajadores del Vivero local.
Gustavo García Michel, uno de los capacitadores, dijo a Agro & Negocios que “venimos a San Juan a asesorar para que logren aquí buenos resultados en el injerto de pistacho. Vengo de trabajar durante cuatro años en España, donde también enseñaba. Y en México trabajé en la zona de Monterrey y Sonora, donde está creciendo la plantación de pistachos”.
El grupo se conforma por cuatro especialistas provenientes de la zona de Jalisco y estiman que estarán un mes trabajando para completar el injerto en todas las plantas de Pisté.
“Lo que enseñamos en primer lugar es a seleccionar la yema y ver que la vareta esté en buenas condiciones, necesitamos que todo esté sano y en buenas condiciones. Lo segundo es aprender a sacar la yema de ese palito y luego aprender a ligar una madera con otra. Y, por último, el tema del ligamento es muy importante, porque si no ligas bien puede entrar aire y el injerto no funciona”, explicó García Michel.
Soledad Ighani, propietaria del Vivero Pisté, señaló que “nosotros siempre con los proveedores de semillas de EEUU tuvimos muy buen vínculo. En este caso un proveedor con el que trabajamos ya hace dos años en Fresco se abrió a la posibilidad de capacitarnos. Y eso ha sido muy bueno para Pisté, porque nuestro personal va aprendiendo con estos técnicos que tienen mucha experiencia en plantaciones de varios países”.
Las variedades que están injertando son hembras Golden y Kerman, y los machos polinizadores Randy y Peter, sobre un pie UCB1. Para saber si el trabajo se hizo bien, hay que esperar entre 8 y 10 días, para ver si la yema empieza a brotar.
Consultado el capacitador sobre los resultados que logran, dijo que “pues nosotros en donde hemos estado trabajando hemos llegado a 95 o 97 por ciento de prendimiento, todo depende del clima que nos toque”.
Ighani también destacó que “para no tener fallas en el injerto, mucho depende del suelo, del clima y de las condiciones en que se encuentra la planta, que influyen en el porcentaje de prendimiento. Además, se ha demostrado en la práctica que es mejor injertar en el vivero y luego llevar la planta a campo, así se gana un año de verde. Creo que esto ya es una tendencia y lo van a ir adoptando los productores”.
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