Alarma del BM: faltarán 54 mil empleos indirectos y 11 mil puestos directos en la minería
El Banco mundial advierte sobre el desafío actual de formar trabajadores en un escenario de expansión global de la demanda de minerales críticos. Y apunta a impulsar el procesamiento y la fabricación local para que una mayor proporción del valor agregado y de los puestos de trabajo permanezca en los países productores.

La expansión de la minería metalífera y del litio en Argentina abre una oportunidad para generar empleo, pero también plantea un desafío: contar con trabajadores capacitados para cubrir las necesidades de los proyectos en construcción y operación.
Hacia 2033, el sector deberá cubrir alrededor de 11.000 puestos directos de mandos medios y altos y otros 54.000 empleos indirectos vinculados con su cadena de valor, desde la logística y el transporte hasta el comercio y los servicios.
Para anticiparse a esa demanda, la Corporación Financiera Internacional (IFC), el brazo del Grupo Banco Mundial dedicado al sector privado, y la Universidad Siglo 21 presentaron una iniciativa de formación de talento para la minería. El programa reúne más de 90 propuestas educativas, desde cursos breves hasta carreras de grado y posgrado, con trayectos adaptados a diferentes perfiles y necesidades de la industria.
El acuerdo se presentó en la biblioteca del campus de la universidad en Córdoba, ante unos 150 representantes de los ámbitos empresarial, educativo y público. Participaron la politóloga Mariana Lef, representante de IFC en programas de educación y salud y Leonardo Medrano, rector de la Universidad Siglo 21.
Banco Mundial: más de u$s1,7 billones de inversión hacia 2050
El desafío de formar trabajadores se inscribe en un escenario de expansión global de la demanda de minerales críticos. El Grupo Banco Mundial advierte que el consumo de materias primas como el cobre, el litio, el cobalto y el níquel podría duplicarse hacia 2040, impulsado por la urbanización, la agricultura, la digitalización y las crecientes necesidades energéticas.
Para responder a esa demanda, el organismo estima que serán necesarias más de u$s500.000 millones en nuevas inversiones mineras hasta 2040. Si se incluyen la minería, el procesamiento y la infraestructura, las necesidades de capital ascenderían a u$s1,7 billones hacia 2050. El desafío para los países productores será transformar ese crecimiento en empleo y desarrollo económico mediante políticas adecuadas, instituciones sólidas y una gestión sostenible de los recursos.
La oportunidad, según el organismo, consiste en ir más allá de la extracción e impulsar el procesamiento y la fabricación local para que una mayor proporción del valor agregado y de los puestos de trabajo permanezca en los países productores. En Argentina, ese objetivo depende, entre otros factores, de la capacidad para formar trabajadores y desarrollar proveedores que acompañen el crecimiento de los proyectos.
Empleo minero: más de 40.100 puestos registrados
Los últimos datos oficiales disponibles muestran una mejora moderada del empleo minero, aunque con diferencias importantes entre los segmentos de la actividad. Según el último informe mensual sobre empleo publicado por la Secretaría de Minería de la Nación, correspondiente a junio de 2026 y con datos a marzo, el sector registró 40.141 puestos de trabajo formales directos, un aumento interanual del 1,2%, equivalente a 491 empleos adicionales frente a marzo de 2025.
Con ese resultado, la minería explicó el 0,6% del empleo privado asalariado registrado y acumuló su segunda suba interanual consecutiva desde junio de 2024. La minería metalífera concentró la mayor cantidad de puestos, con 13.026 trabajadores, un crecimiento del 6,6% interanual. El litio, por su parte, sumó 5.382 empleos, un avance del 6,5% que representó 327 nuevos puestos en un año.
El relevamiento también contabilizó 993 empresas mineras en marzo de 2026, unas 57 menos que en el mismo mes del año anterior, lo que implicó una caída del 5,4%. En promedio, cada empresa tenía 40 empleados. Los servicios y actividades relacionados con la minería reunieron 333 firmas, equivalentes al 33,5% del total, seguidos por las empresas de rocas de aplicación, con 326 y una participación del 32,8%.
Cabe señalar que este informe mensual, uno de los principales indicadores oficiales para seguir la evolución del empleo minero, dejó de publicarse oficialmente en la página web de la Secretaría de Minería.
Un riesgo para los proyectos
“Estamos a tiempo de hacer un trabajo planificado en temas de talento en Argentina”, sostuvo Mariana Lef, la representante de IFC. Según el diagnóstico presentado, más del 80% de los empleos directos previstos para la operación minera requerirá una calificación media o alta. La demanda abarcará técnicos metalúrgicos y mineros, soldadores, operadores de instalaciones y maquinaria, además de profesionales y personal para funciones corporativas.
Lef advirtió que las compañías ya identifican brechas de capacidades y dificultades para articular sus necesidades con el sistema universitario. Aunque existe interés en trabajar con las instituciones educativas, parte de la oferta académica no estaría suficientemente actualizada frente a los requerimientos de los proyectos. A esto se suma la expectativa de contratación local: las comunidades buscan acceder a las nuevas oportunidades, pero muchas veces todavía no cuentan con la formación específica que exigen las empresas.
La competencia por una cantidad limitada de trabajadores especializados agrega otra dificultad. Según Lef, las compañías suelen buscar los mismos perfiles, lo que provoca rotación y desplazamientos de personal entre empresas sin resolver la escasez estructural. La falta de coordinación también complica anticipar cuántos trabajadores se necesitarán, en qué especialidades y en qué momento.
Más de 90 propuestas y tres rutas de aprendizaje
Leonardo Medrano, rector de la Universidad Siglo 21, explicó que el trabajo conjunto con IFC comenzó con un relevamiento de las brechas de capital humano y la identificación de 64 perfiles críticos, validados con representantes de la industria. A partir de ese diagnóstico se diseñó un portafolio de más de 90 propuestas formativas que contempla tanto los puestos de las operaciones como las necesidades de las empresas proveedoras.
La oferta no consiste en 90 carreras universitarias, sino en un esquema modular que combina cursos cortos, diplomaturas, especializaciones, tecnicaturas, carreras de grado y posgrado. La idea es que los estudiantes puedan sumar conocimientos y certificaciones de manera progresiva, sin tener que completar una carrera extensa antes de acceder a una oportunidad laboral.
“No tenemos que esperar cinco años para que una persona se pueda insertar”, planteó Medrano. El modelo permite comenzar con una formación breve, mejorar la empleabilidad y luego avanzar hacia otros módulos hasta alcanzar una certificación de mayor nivel.
Hacia un consejo de talento para la minería argentina
Lef señaló que países con industrias mineras más desarrolladas, como Chile, Canadá y Australia, cuentan con mecanismos de coordinación entre empresas para compartir información sobre necesidades laborales, priorizar perfiles, actualizar contenidos educativos y sostener programas de formación. El objetivo es evitar que cada compañía planifique de manera aislada y que las universidades deban anticipar la demanda sin información suficiente.
La representante de IFC explicó que la metodología de trabajo contempla cinco preguntas: cuáles son los puestos prioritarios; qué competencias técnicas, digitales y blandas requieren; cuánto tiempo demanda la formación; cómo ampliar su alcance; y de qué manera certificar los conocimientos nuevos o adquiridos previamente. La estandarización de los perfiles es un primer paso para que empresas, universidades y trabajadores compartan criterios sobre las capacidades necesarias.
Fuente: En base a un artículo de Energy Report.
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