Pistachos injertados en el vivero y una demanda que se mantiene sostenida
Visitamos vivero Pisté de la familia Ighani, donde están preparando 300 mil plantas para que lleguen a los nuevos proyectos de pistacho en San Juan y en Mendoza. La reconversión por cultivos que ahora son menos rentables, es el motor del crecimiento del fruto seco.

“El vivero cuenta con 300 mil porta injertos variedad UCB1, todos son de semillas importadas de Fresno, California, que nosotros germinamos acá en Pisté”, dijo Soledad Ighani, en diálogo con Agro & Negocios, y agregó que “la novedad es que este año vamos a injertar la totalidad de los pies en el vivero, con gente que llega desde México en octubre para capacitarnos en esta técnica, o sea que el cliente ya se va a llevar las plantas injertadas, tanto machos como hembras”.
De esta forma el productor no va a tener que lidiar con los injertos a campo, como se hacía años atrás. Con la capacidad actual de producción del vivero pueden cubrir una superficie estimada de 700 ha. La germinación es bastante artesanal, se utilizan lienzos, toallas a una temperatura y humedad adecuada para que la semilla logre un alto porcentaje de germinación. Y después en el vivero que tienen en Pocito lo más importante es el riego, que se hace mediante micro aspersores. También la fertilización es fundamental en esta etapa y se hace de forma automática.
La reconversión pide pistacho
El pistacho tiene, según algunas estimaciones privadas, entre 6000 y 7500 ha en San Juan, entre zonas ya productivas y otras en camino a serlo. En este sentido, consultamos a la propietaria del vivero Pisté si veía que estamos ante una moda o si es una actividad productiva ya arraigada en la zona, y nos dijo que “nos entusiasma porque hay varios cultivos en San Juan que se están reconvirtiendo a pistacho, pero lo estamos viviendo con tranquilidad, sabiendo que esto es a largo plazo, que cada inversor está sacando sus cuentas finas por el contexto que hay en la Argentina, entonces hay factores centrales, como desmonte, riego, mano de obra, plantación, todos estos factores el productor los analiza con más tiempo”.
Respecto a cuándo la planta ya puede llevarse a la finca para el transplante, destacó Ighani que “nosotros recomendamos que la plantación en campo sea de julio hasta febrero, siempre contemplando en qué condición está el campo para recibir el pistacho. Lo ideal es que la planta vaya dormida y se despierte en primavera, pero hay muchos casos en que por cuestiones operativas no se puede realizar en esas fechas. Lo ideal es que no haya temperatura extrema, ni vientos ni lluvias, que el clima acompañe para reducir el estrés en la planta”.
Pisté también comercializa pistacho para consumo por volumen, con foco en calidad, calibre, sabor y procesamiento cuidado. La línea incluye pistacho con cáscara y pistacho pelado / tostado, orientado a comercios, gastronomía, distribuidores, reventa o compras particulares por cantidad.
En cuanto al futuro de las plantaciones de este fruto seco, Soledad Ighani opinó que “sí vemos que hay un gran futuro, el horizonte para el pistacho es bueno, pero se nota que está reconversión se va a ir dando paulatinamente, creo que en cuatro o cinco años volverá a tener la escala que se vio en 2018”.
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